Hablar con cine: ¿Me estás hablando a mí?
“Has visto muchas películas” - me repiten. ¡Oh capitán, mi capitán!, es verdad. Quizá demasiadas. No es solo eso, sino que además las recuerdo, y recuerdo muchos de sus diálogos. Es lo que hay. Es la verdad. La verdad es como una manta que siempre te deja los pies fríos.
En las películas está todo. Todo lo que aparece en ellas puede ser aplicado a tu vida cotidiana.
Muchas de las situaciones, de los diálogos, de los gestos. Llega un momento en el que hablas con películas sin darte cuenta, haces regalos de películas sin darte cuenta, rompes con tu novia peliculeramente, sin darte cuenta. Hasta que, sin darte cuenta, te has convertido en eso, en una película, y puedes decir eso que has visto cosas que vosotros jamás creeríais.
La realidad es mucho más dura. No todo el mundo ha visto las mismas que tú y te quedas con citas fantásticas que se pierden en el aire.
Recuerdo cuando le mostré la verdad a la chica con la que salía y le puse las cartas sobre la mesa diciéndole: “Esto es lo que hay, elige”. Únicamente cuando se pierde todo somos libres para actuar. Ella dudó durante largas horas. Yo le dije: “Escucha, se lo que piensas, porque yo estoy pensando lo mismo. En realidad llevo pensándolo desde que llegué aquí. ¿Por qué demonios no elegí la pastilla azul?” Pero no reconoció la frase… y lo que para mi fue una genialidad, para ella fue otra de mis tonterías. Ella se quedaba con cara de incrédula y yo le decía: no te preocupes, es que me has conocido en un momento extraño de mi vida.
Otra genialidad fue la de mi amiga María regalándole un dedal a su “amigo”, pero el chico se quedó sin saber que lo que realmente le regalaba era un beso, como Peter Pan hizo (Hook).
Algún, día, y puede que ese día no llegue nunca, iré a pedirte un favor. Y ese día ha llegado, ¿qué situaciones parecidas te han pasado a ti?
