Adoquines del Siglo XXI
Golpeo las teclas de mi teclado con fuerza. ¡Clack! ¡Clack! Otra palabra más en el Trabajo Final de carrera. Mientras, el sudor de mis manos se desprende por entre el plástico ennegrecido. Una gota se descuelga frente abajo hacia mi nariz. ¡Plas! Cae en la mesa de escritorio. Cuando más golpeo, más fuerte se escuchan sus quejidos. ¡Clack! ¡Clack! Y de repente… la tragedia. El desastre en el teclado. ¡La revolución de los ordenadores! Una tecla se sale de su sitio y me ataca. Otras, le siguen. Cual adoquines en una calle del centro histórico, una vez ha salido la primera, el resto salta fácilmente. ¡Plás! Una tecla me da en el ojo. ¡Pum! Otra liberada. "¡A las barricadas!"-gritan. Paradojas de la vida, solo quedan en mi teclado las bienqueridas F1 y Ctrl: ayuda y control.. ¿Qué pasa aquí? El milenarismo va a llegar.
PD: Escribo con el reconocimiento de voz. Menudo invento este que nunca funcionó. Y las teclas piden un aumento de sueldo o dicen que no vuelven. Sobre todo, la que más salta es la del +*], que salta porque los de PC CITY nunca la arreglaron de verdad.
