El creador de profesiones
Mi madre y yo nos ponemos a cocinar tomate frito y cuando ya lo tenemos casi hecho, nos damos cuenta de que no hay pan para mojar en el tomate. Cojo mi cartera y bajo en un momento a la panadería de la esquina.
Una vez dentro de la panadería, la panadera me pregunta: “¿Qué quieres?”
Yo: “Pan”.
Panadera: “Ya, pero ¿qué clase de pan?”
Yo: “No lo se. Pan para mojar con tomate frito”.
Panadera: "Pues dime qué clase de pan quieres".
Yo: "Recomiéndame".
Panadera: “No se. ¿Cómo te recomiendo pan?”
Yo: “A ver, te lo pongo más fácil. Necesito que el pan tenga miga para que absorba mejor el tomate”.
Panadera: "Dime una clase de pan, Atanasio, no me marees".
Yo: "¿Marearte? Ni mucho menos. Te lo digo completamente en serio. Tú eres la experta. Deberías saber recomendar clases de pan. Cuando vas a un restaurante y pides una clase de pescado, el Maître te recomienda entre una variedad de vinos adecuados para la clase de pescado que estás comiendo, y no te dejan que mezcles el pescado con otra gran variedad. Recomiéndame un pan adecuado para la clase de comida que te he dicho, ¿no?"
Panadera: (riendo) "¿Entonces?"
Yo: "Una barra normal, por favor".
La gente no me toma en serio, pero seguro que esa profesión tendría éxito. Ten en cuenta que en España se consume mucho más pan que vino. Hay muchísimos catadores de vino, pero ninguno de pan. Si algun dia os quedais sin trabajo, aquí teneis una idea innovadora.
