Errores garrafales en el cine actual
Me encanta el cine. Soy fan de muchas series, con algunas de ellas incluso duermo. Estoy poco entrenado en criticar películas, pero a lo largo del tiempo, vas adquiriendo algunas nociones mediante las cuales puedes distinguir qué cosas están bien y qué cosas están mal.
Hace poco tuve la oportunidad de ver el cortometraje que hizo una amiga. Confió en mi para que le diera mi sincera opinión sobre su creación. La historia contaba las diferentes situaciones que suceden en los aseos públicos y las diferencias entre lo que pasa en el de los chicos y lo que pasa en el de las chicas. En un principio todo bien, hasta que de repente me entró por los ojos una imagen que no podía soportar:
- ¡¡¡Aaaahhh!!! – exclamé.
- ¿Qué? – preguntó asustada.
- ¡Dios! ¡Que fallo! ¡Me ha dolido mucho!
- ¿Qué es? ¿Me he saltado el eje?
- No. Peor.
- ¿Le he cortado la cabeza a alguien?
- No. ¡Mucho peor!
- ¡Qué! Dime! ¿¡Qué pasa!?
- ¡Que eso está mal! ¡Eso es lo que pasa! Podías haberte documentado en algo tan sencillo como eso, ¡pero no!. ¡Eres peor que los de Misión Imposible 2, que quemaron los santos de la Semana Santa cual Fallas!
- ¿Pero qué ha pasado? ¿Qué está mal? Explícamelo, por favor.
- A ver, eso es un urinario masculino, ¿no?
- Sí.
- ¿Cuántos urinarios de pared hay?
- (asustada sin saber muy bien qué pasaba) 3… ¿por?
- Tienes tres urinarios, entra un hombre y… ¿se pone en el del medio? ¿Sin más? ¿Sin que haya conflictos?
- (dubitativa)… si, ¿no?
- NOOOOOOOOO. Si hay tres, se pone en un extremo. Si hay 4, el hombre se pone normalmente en un extremo, aunque en este caso estaría permitido ponerse en uno del medio. Si hay más de 4, te pones hacia el extremo. ¡¡¡Nunca en el medio!!! A no ser, claro, que el urinario esté lleno, entonces se ponen uno si, uno no, y a veces… uno si, uno también, pero esas son las menos. Es un código no escrito compartido por todos los hombres del planeta. Tú, ¿por qué te crees que ponen tantos urinarios en los aseos de hombres?
- ¿Porque sois muy meones?
- NOOOOOOO, ¡otra vez metiendo la gamba! Porque así siempre dejamos uno, mínimo, de separación entre nosotros.
¿Qué pasaría si de repente, estando solo haciendo lo propio contra una pared de 10 urinarios, y estando tú en uno del extremo más difíciles de llegar, viene alguien y se pone a orinar justo a tu lado? Ahhhh!!! No quiero pensarlo. Me salen sarpullidos.
Ah, por cierto, al final no vi el cortometraje. Tengo que volver a llamarla para que me lo enseñe a sabiendas que está mal documentado.
