A 5 minutos de caer enfermo del todo.
Estoy cerca de estar cabalmente malo. Hoy en día no tengo ganas de volver con fiebre. Me alejo de esto. No puedo ni leer mientras escribo. Tengo ganas de saltar por la vereda. Es en eso en lo que pienso. Aún hoy tengo unos delirios así como los de antes. Mando cosas con el móvil, mensajes creo que se llaman ocultos entre la marabunta, en este cuerpo sin corazón. No es mi forma de ser. Muy desesperado es esto tan chungo. Pienso en sopas y si serían capaces de apaciguar lo peor. Así, mientras tu descifras los síntomas, (pobre, no eres más que mi enfermera, una mandada). Yo, enchufo la máquina que me afeita vello a no poder más, para ver si te acercas más cuando esté bien limpito y volvemos a estar más juntitos a jugar a escondernos y encontrarnos. Paseando, caminando, riendo, deambulando por el parque verde de la ciudad gris.
Y la red cae sobre los viejos besos que navegan el río. Siento que los virus ya no salen de fiesta. Sin decir nada, todo queda en nada. Todo lo que digo con estas palabras, engloba un sentido doble para personas bienentendedoras.
