Intolerancia
“¡Joder con la Paula, qué refinada es, no se le puede sacar de casa!” Es lo que pensé para mis adentros mientras me descojonaba por fuera.
Esta conversación que voy a contaros la escuché en una de las tres únicas duchas que había en el festival Heavy Metal de Leyendas del Rock:
Eran algo así como las 15:30 de la tarde cuando nos disponíamos a ducharnos al aire libre. Justo en la ducha de al lado, dos Punkis lavando los platos y reproduzco literalmente lo que escuché:
- ¿Qué haces tío?
- Lavo esto un poco, que a la Paula dice que le da asco comer de aquí porque han comío los perros y tienen sus babas.
- Pos el agua no va a hacer tampoco mucho.
Claro, me descojoné ipsofacto. No pude aguantarme. ¡Hay que ver con “La Paula” que tiquismiquis que es! Es una intolerante y una pijilla! Jejeje. Al menos eso es seguro lo que pensaron ellos. Lo mejor de todo es la frase del amigo, que le contesta que el agua no va a hacer nada: Será en tu caso, so guarro! ¡que como no conoces sus efectos, no sabes de lo que es capaz el agua! ¿Quién sería aquí el intolerante? ¿Paula por no querer las babas de los perros de su amigo/novio? ¿Los perros por no comer en otro lado? ¿Los Punkis por no entender que las babas son antihigiénicas? ¿La sociedad? ¿Las drogas?
